Por una vez...

martes, 29 de mayo de 2012

Llevaba ya tiempo sin escribir aquí. No por falta de ganas, no por falta de tiempo, no por falta de rabia...
Ahora mismo estoy resabiado con muchas cosas, con muchos hechos, con muchas personas, pero sobre todo, conmigo mismo.

Desde siempre he sido una desilusión para mí mismo, y por una razón u otra, siempre que he tratado de enmendarlo, he acabado cayendo en una espiral de desengaños, sufrimiento, vacío existencial.

Estas es una de esas veces en las que, queriendo dar lo mejor de mi, queriendo redimirme, queriendo enmendarme por un insignificante para algunos, inconmesurable para otros error, me encuentro en la paradoja de la verdad.

La verdad deja deja al descubierto una mentira. Paradojicamente ha sido la verdad quién ha puesto de manifiesto una burda burla a la confianza de una persona a la que no sólo aprecio, a la que no sólo quiero, sino mucho más. No es suficiente aceptar el error. No es suficiente muestra de altruismo y determinación el reconocer algo que nunca tendría que haber porqué salido a la luz.

Tampoco sirve de nada el excusarse, aunque yo lo haré, pues fue mi motivo de reacción. Nadie es perfecto, todxs hemos destrozado en alguna ocasión la vida de alguien, de forma directa, de forma indirecta, a propósito o sin quererlo. ¿Cómo reaccionas al ver que tu mayor motivación, tu sueño, tu musa, la instigadora de tu revolución interior, pierde la conciencia y la cordura, entrando en un colérico círculo plagado de incógnitas? El ser humano, o al menos un servidor, tiende a conservar aquello que precia, sea como sea, al precio que sea, aunque este, en algunas ocasiones pueda ser muy alto. Lo dice alguien que ha sufrido fisicamente, psiquicamente, y de la peor de las formas posibles: Con la cólera, la indignación, el resentimiento, la ira y el desprecio de su propia no razón de ser, pero gran parte de esa fuerza que mueve ciertos actos.

Se podría decir que, tal y como suele pasar alguna que otra vez, han sido las propias ansias por salvar al soldado, las que lo han acabado condenando a muerte.

El miedo, al igual que el amor, es un sentimiento irracional. No entiende porqués, no deja capacidad al raciocinio, merma tus aptitudes. Y lo que en cualquier otra ocasión se podría haber considerado como confusión, como algo insignificante y presupuesta falsa excusa, puede tornar a considerarse motivo de hostigación y rencor eterno.

Podría tratar de arreglarlo, podría intentar que lo observases bajo el prisma de la objetividad, o desde mi parecer, pero es algo que sólo a ti te incumbe. ¿Buscas sangre, buscas venganza, buscas apoyo, buscas calor? Aquí estoy, para lo que sea, sin pretensión ni ideas preconcebidas, de eso es de lo único que estoy seguro.



Ya sólo resta saber, qué fuerza será más poderosa... Si las ansias de venganza, o las ansias de amar; si el placer de la venganza, el desasosiego del rencor, o reconfortarte en mis brazos, golpearme y olvidar, para entonces volver a recordar, todo aquello que fuimos, todo aquello que somos. Ya sabemos cómo va la cosa, si tratamos esto es por algo, que a pesar de todo, para bien o para mal, no hemos conseguido obviar.













Déjame compartir tu dolor.
Saber que pides tu y que puedo darte yo.
Deja que lo sienta en mi interior,
y hacer mío tu dolor.
Hacerlo de los dos.
Por una vez, sólo por esta vez,
déjame saber que llevas dentro. ¿Qué te hace tanto daño?
Por una vez, sólo por esta vez,
deja que cuando cierre mis ojos sueñe tus mismos sueños.

[Quisiera decirte que siempre,
siempre estaré junto a ti.
Compartiendo de cerca tu existir.
Quisiera decirte que siempre,
siempre estaré junto a ti.
Haciendo tu sufrir menos sufrir.]
Por una vez, sólo por esta vez,
déjame perderme en tu camino y andar tus mismos pasos.
Por una vez, sólo por esta vez,
déjame soportar ese tormento que te mata por dentro.]

Quiero escuchar tu silencio. Quiero velar tu desvelo.
Quiero morir de tu miedo. Lo quiero porque te quiero.
Quiero sentir lo que sientes. Poder sentir lo que sientas.
Quiero morir si un día mueres. Morir de tu misma muerte.
Quiero sentir lo que sientes. Poder sentir lo que sientas.
Quiero morir si un día mueres. Morir de tu misma muerte.

Por una vez, por esta vez. Por una vez llorar si tus ojos lloran.
Sangrar si tu sangre brota y morir de tu misma pena.
Por esta vez llorar si tus ojos lloran.
Sangrar si tu sangre brota, y morir de tu misma pena.




Ahora sí, más que nunca, le encuentro sentido a esta canción que ya te dediqué en su día, y día tras día cobra más sentido.

Esa Gentuza

lunes, 6 de julio de 2009

Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes, y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida.Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas– el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día.De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos.


Reverte.

Sólo en nuestra querida España...

miércoles, 20 de mayo de 2009

En la calle, dos policías locales desarmados, y en el interior del supermercado, cinco encapuchados con pistolas y un machete. Un supermercado Consum de Piles situado en la carretera Nazaret-Oliva fue escenario, el viernes, de un atraco a mano armada por parte de cinco ladrones. Tomaron como rehenes a los seis trabajadores que se encontraban en el comercio para apoderarse de la recaudación.

La falta de pistolas impidió a los efectivos de la Policía Local acceder al hipermercado para hacer frente al robo. Los agentes desconocían si todavía se encontraban en su interior los maleantes y se vieron obligados a esperar a la Guardia Civil, que llegó más tarde, para poder intervenir sin poner en peligro sus vidas.

No hubo heridos, pero los empleados sufrieron una de sus peores pesadillas. Los delincuentes eligieron las diez de la noche, hora de cierre del establecimiento, para cometer el asalto. Los empleados de las cajas se disponían a salir cuando entraron cinco personas con pasamontañas negros, guantes de goma y vestidos con chándal. Dos de ellos portaban pistolas y otro, un machete, según fuentes próximas a la investigación.

Los ladrones dirigieron a los seis trabajadores hacia un habitáculo del supermercado. Una vez dentro, los encapuchados les pidieron los teléfonos móviles y las llaves. Las víctimas obedecireron sin rechistar. Sin embargo, una de las trabajadoras llevaba dos celulares. Cuando los atracadores cogieron a dos de los rehenes para que, a punta de pistola, les llevaran hasta la caja fuerte, la empleada telefoneó a su marido para informarle de la terrible situación y le pidió que avisara a la policía. Los delincuentes se llevaron unos 5.000 euros, volvieron a dejar a los trabajadores encerrados en el cuarto e inmediatamente se marcharon. Todo ello en no más de 15 minutos.

Cuando llegaron los dos agentes de la Policía Local, se quedaron controlando en una esquina, pero no entraron a ver qué ocurría en el local. Los efectivos no iban armados porque el Consistorio no les dota de estos instrumentos, por lo que se vieron obligados a esperar a que llegara la Guardia Civil. No sabían que los maleantes ya se habían marchado. Cuando llegaron los agentes de la Benemérita, entraron juntos. Los ladrones ya habían escapado. Sólo estaban los rehenes, que pedían auxilio en el cuarto.

¿Eres adicto al heavy? Suecia te paga 400 euros al mes.

lunes, 18 de mayo de 2009

¿Eres adicto al heavy? El Estado sueco te paga 400 euros al mes
El título, por una vez, es literal. Suecia subvenciona a los 'enfermos' de heavy metal. Efectivamente: qué heavy.

La noticia, sin más dilación: Roger Tullgren, de 42 años, ha conseguido que el Estado sueco catalogue su 'adicción' al heavy como una invalidez. Una pasión 'infernal' que le incapacita para llevar una vida normal. Como si le faltara un brazo (o varias neuronas), vamos.

Un juez de Hasslehölm, su localidad natal, ha certificado que Tullgren no puede desempeñar su trabajo sin someterse a intensivas y opíparas sesiones de heavy que, a veces, incluso le impiden llevar su labor a buen puerto (aunque Roger, muy suyo, puntualiza que el señorito prefiere death metal por las mañanas, y clásicos jevis de tarde).


El detonante fue el último (y al parecer enésimo) despido de nuestro héroe, que no pudo evitar asistir en 2006 a más de 300 conciertos para levantar su mano cornuda, abandonando su puesto de trabajo en tantas ocasiones que su jefe, poco comprensivo, le dio la patada.

La sobredosis de calaveras, tatuajes y aperos demoníacos varios (Roger es al parecer una ferretería ambulante) nada tuvo que ver con el despido.

Tullgren llevaba ya 10 años intentando que la justicia sueca reconociera su adicción musical como una dependencia que le mermaba psicológicamente. Así que entre el juez y el INEM sueco buscaron la solución: un trabajo a media jornada donde además pudiera seguir cultivando su melómano cuelgue, y una pensión de 400 euros al mes para cubrir la parte del día no trabajada. Tres psicólogos impulsaron la moción.

Roger, el genio, lo explicaba así al periódico sueco 'The Local': "Firmé un documento que decía: 'Roger se siente impulsado a mostrar su estilo heavy metal. Esto dificulta su situación en el mercado laboral. Por lo tanto, necesita ayuda financiera adicional'. Así que ahora puedo ir a una entrevista de trabajo vestido como voy habitualmente y darle ese papel al entrevistador".

Tullgren curra ahora de lavaplatos, y su nuevo jefe le deja vestir como quiera, recuperar las horas perdidas en conciertos y escuchar sus sinfonías 'jevirronas' a todo volumen "excepto cuando hay clientes", dijo a 'The Local'.

La patología de este 'metalómano' se inicia en 1971, cuando su hermano mayor le pone un disco de Black Sabbath a toda caña y envía al infantil Roger a otra dimensión. Ahora mismo, ya un señor de 42 tacos, Tullgren toca en dos bandas de su ciudad, pero si por él fuera serían doscientas.

Un absoluto monstruo Roger. Y un filósofo, a juzgar por otra de sus frases a 'The Local': "Podrán decir que debería crecer y escuchar otro tipo de música... Pero no puedo. El heavy metal es mi estilo".

Obviaré los juicios políticos, pero parece claro que, conforme España se acerca a los estándares europeos, un subsidio así al menos para los oyentes de OT, Trecet y Cadena Dial parece indispensable. ¿O no?

La Enfermedad de la SGAE.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Juanma tiene una enfermedad degenerativa extraña y grave. La SGAE también. Juanma, un niño de cinco años almeriense que sufre el Síndrome de Alexander, pidió a David Bisbal un concierto benéfico para recaudar fondos en su ayuda. Bisbal dijo que sí. La SGAE dijo que no, y amenazó con impedir el concierto si la familia de Juanma no pagaba por adelantado. Bisbal tocó gratis. La SGAE cobró 5.629 euros.

Horas después de que Pedro Simón, en El Mundo, contase ayer este caso, la SGAE se apresuró a devolver el dinero a la familia de Juanma. No es la primera vez que pasa, hay varios precedentes de conciertos benéficos dónde todos suman y ellos cobran. Hace tres años, la SGAE llevó hasta los tribunales a los responsables de un festival teatral de niños discapacitados que se celebra desde hace un cuarto de siglo en Fuentepelayo, en Segovia. La SGAE demandó a la asociación organizadora exigiendo 518 euros en concepto de derechos de autor. Sólo rectificaron cuando los medios denunciaron el caso. Como ahora.

La SGAE está enferma y su dolencia se parece bastante a la de Juanma. El Síndrome de Alexander ataca al cerebro, anula los sentidos y al final deja al que lo sufre ciego y sordo. Insensible. Juanma aún tiene esperanza. Su familia ya ha recaudado más de un millón de euros para que un equipo científico investigue esta dolencia tan rara, tan única, que a las farmacéuticas no les sale a cuenta combatir. Los males de la SGAE tienen peor cura. La SGAE recauda y después pregunta. Está en su ADN, aunque es igual de responsable quien mantiene la patente de corso: el Gobierno. Pero hay algo que diferencia a ambos enfermos. Juanma tiene corazón.




Fuente: EOL.

OLÉ

martes, 5 de mayo de 2009


http://www.cnt.es/ (Confederación Nacional del Trabajo.)

$GA€, definición de despreciable.

La familia de Juanma pelea por salvar su vida y la SGAE llega poniendo el cazo con su música fúnebre de caja registradora.

De los 50.000 euros recaudados por unos padres en filántropo concierto para salvar al hijo -aquejado del Síndrome de Alexander-, la sociedad que representa a los músicos ha obligado a la familia a desembolsarle 5.000.

La tajada de la vergüenza, por otra parte legal, es cosa de la Sociedad General de Autores y Editores, que el pasado 16 de abril ató por escrito a la madre y le arrancó el 10% de las ganancias que tuviera el 'show', la condición indispensable para que el evento pudiera realizarse. Se vendió todo el papel. El cantante David Bisbal no cobró. El concierto fue benéfico para todos. Menos para la SGAE.

En el medio y sin saber ni media de esta historia, anda un crío de cinco años. Tiene una letal enfermedad neurodegenerativa única entre un millón de personas. Los pacientes acaban en estado vegetativo. Los niños afectados mueren en torno a los seis. A la guitarra, con todos ustedes, Juanma. Enterarse por la prensa del evento y sacar lustre a sus carteras de cuero negro fue todo uno. Decía el periódico que tocaba David Bisbal en un pueblo almeriense. Daba igual que el concierto fuese benéfico. El delegado de la SGAE metió la calculadora dentro de la maleta y allá se fue agitando la saca de monedas.

"El hombre me llamó cuando estaba con el niño en rehabilitación en la clínica Fisiomarina. Me dijo que teníamos que vernos, y allí se vino", evoca Toñi, la madre. "Me explicó que había que dar una señal antes del concierto para que pudiera hacerse. Y que era ineludible firmar una solicitud de autorización a no ser que el autor cediera sus derechos. Así que firmé".

'Me dijo que había que dar una señal antes del concierto para que se pudiera hacer'

El concierto fue el 25 de abril en el Teatro Auditorio de Roquetas de Mar y funcionó como un tiro. En un día se vendió todo el aforo, 1.226 entradas entre 40 y 60 euros cada una. David Bisbal renunció a ganar nada. Eso sí, según lo suscrito, la décima parte de lo recaudado sería para la Sociedad General de Autores.

El mordisco duele más porque se da en manos callosas y con olor a lejía de trabajadores. El sueño de una ama de casa y un padre camionero que no tenían nada y que hucha aquí, concierto benéfico allá y partido homenaje acullá han rascado ya 1,4 millones de euros para tratar de salvarle la vida a Juanma.

La obsesión por la hucha empezó desde que la madre contactó con el doctor Albee Messing, un científico estadounidense del Waisman Center (en la Universidad de Madison), quien entonó su particular 'yes, we can' con las probetas en la mano. De los 3.000 fármacos con los que Messing ha trabajado para combatir el síndrome, 10 son "altamente prometedores" contra la enfermedad. Desarrollar cada uno cuesta más de 170.000 euros.

"Cuando se fue el de la SGAE me puse a llorar. Cada vez que me acuerdo de los 5.000 euros me duele el estómago. Porque hay gente que está ayudando a la causa como buenamente puede, ¿sabes? Una señora de la limpieza del Pryca ingresa cinco euros al mes; hay una chica en Irún que hace pulseras y las vende a un euro... No me sobra nada para luchar por mi hijo. Pero ellos quieren sus 5.000 euros".

'La SGAE se excusó apelando a que es su obligación'

La SGAE se excusó ayer apelando a lo que es su "obligación" siempre y cuando el autor de las canciones (y Bisbal no lo es) no ceda los derechos de las mismas. "Una cosa es que el cantante renuncie a su caché y otra, el uso de su música cuando ésta no es del cantante". Así que la familia, que iba a montar otro concierto en Vícar, lo ha suspendido todo. A la busca de cantautor que sí pudiera ceder su obra.

Ocho de los 10 fármacos ya están desarrollándose gracias al maná que viajó a Madison desde Almería. Los primeros resultados de las pruebas de Messing se exponen en julio. Los experimentos comenzarán en adultos y, de ser buenos los resultados, Juanma irá después, timonel de los pequeños.

La travesía es el día a día en el hogar y Toñi no deja que el barco haga aguas. Veamos. Juanma ya logra llamarle "bi" a la bici, "lo entiende todo" y anda de puntillas. Hace poco se dio un golpe en la cabeza jugando, dañándose aún más ese cerebro de cristal. Con lo que el crío ve pasar la vida con un casco de taekwondo.

Fue la hermana mayor la que vino con el cuento. Hay unas niñas en el colegio que le han dicho que su hermano se va a morir. Madre dice que no y le canta. A la guitarra, con todos ustedes, Juanma.



Un caso entre un millón de personas

El síndrome de Alexander es un tipo extraño de leucodistrofia, una enfermedad neurodegenerativa en la que la mielina, la membrana blanca que envuelve tanto los nervios como el cerebro, se va destruyendo.

Su prevalencia es de un caso entre un millón. En España sólo hay diagnosticados cuatro casos.

La evolución de la enfermedad es devastadora: primero pierden la mielina de los brazos y de las piernas, lo que les conduce a la tetraplejia. Luego se quedan sordos o ciegos. El enfermo, que suele acabar con una sonda nasogástrica para alimentarse, termina en estado vegetativo. Los niños afectados mueren en torno a los seis años.


Lamentable.