Zero Killed

jueves, 26 de febrero de 2009

El término "OK" proviene de la Guerra Civil norteamericana. Cuando un regimiento volvía de una misión, y si ésta no presentaba bajas, en la pizarra se escribía "0K", que significaba "0 killed" (cero muertos). Con el paso del tiempo el término OK fue asociado a que todo salía bien.

El saludo militar (una mano al lado derecha de la frente), proviene de los caballeros de la Edad Media. Éstos, armados hasta la cabeza, tenían que levantar su viscera cada vez que se encontraban con otro caballero para cerciorarse si era o no enemigo.

Una costumbre en las trincheras alemanas en la Primera Guerra Mundial era de no compartir un cerillo más de una vez: los francotiradores franceses distinguían una luz cuando ésta se enciende, cuando se comparte éstos apuntan al soldado, y si ésta era llevada a un tercero, abrían fuego.

El primer soldado francés que fue herido en la Guerra Franco-Prusiana también fue el último en morir.

Los últimos soldados en defender Berlín a finales de la Segunda Guerra Mundial no eran alemanes.

Durante la Revolución Francesa, un regimiento de caballería se apropió de una flota naval.

La "V" de la victoria fue idea del belga Victor De Laveleye, quien pidió a sus compatriotas escribirla en las paredes como signo de confianza en la victoria ante la invasión alemana en la Segunda Guerra Mundial.

Sólo 1 de cada 50 soldados alemanes que fueron atrapados y luego vencidos en Stalingrado pudieron regresar con vida a su país.

Cuando las tropas de Aníbal fueron rodeadas por las fuerzas romanas en las Guerras Púnicas, mandó soltar desde lo alto de la montaña 2000 cabezas de ganado con antorchas. Los romanos se vieron sorprendidos ante tal ataque y huyeron.

Durante la Guerra Civil española, muchos oficiales rusos enviados a combatir fueron asesinados por sus propias tropas por órdenes de Stalin, porque eran rivales políticos.

Durante la batalla de Alejandría en 1801, el 28 Regimiento de Infantería inglés tuvo que resistir el ataque francés tanto por el frente como en la retaguardia. Luego fueron premiados con dos distintivos, que fueron puestos uno en el pecho y otro en la espalda.

El primer ejército de los Estados Unidos contaba con sólo 840 soldados.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, el tamaño del ejército de Estados Unidos era el mismo que el de Yugoslavia.

En las dos guerras mundiales, las embarcaciones aliadas eran pintadas de diversos colores para dificultad la visibilidad de los submarinos alemanes.

Los 250 aviones de guerra que contaba Egipto en la Guerra de los Seis Días (1967) fueron destruidos en sólo tres horas por la aviación israelí.

Han muerto más soldados norteamericanos durante la ocupación de Irak entre 2003 y 2004 que en el mismo conflicto bélico.

El milagro de Dunkerque

miércoles, 25 de febrero de 2009

A mediados de mayo de 1940, la Wehrmacht (ejército alemán) había partido en dos la defensa anglo-francesa como fruto de la voraz ofensiva desatada en los inicios de la Segunda Guerra Mundial. Como consecuencia de este movimiento, más de 400000 soldados aliados y abundante artillería y transporte fueron atrapados en Dunkerque, en el norte de Francia.

Evacuación de soldados británicos en Dunkerque Los alemanes, con la mejor oportunidad de darle el golpe de gracia al enemigo, dieron comienzo al ataque para liquidar a los aliados. Al otro lado del Canal de la Mancha, Gran Bretaña buscaba una forma desesperada de salvar a aquellas tropas, la mayoría de ellas compatriotas. Se convocó a todos los navíos de Dover, sin importar si era un yate, buque, barco de pesca o lo que fuere, para que pueda ir a Dunkerque a rescatar a todos los hombres posibles. En total la cantidad de embarcaciones llegaban al millar.

Para lograr ese objetivo, la marina tuvo que limpiar el canal de todas las minas regadas en sus aguas. Terminada su función, dio comienzo la operación Dinamo para el rescate de las tropas en Dunkerque la noche del 26 de mayo de 1940. En los alrededores, un grupo de defensores tenía que sacrificarse a defender como pudieran el perímetro del ataque terrestre alemán, mientras que sus compañeros iniciaban el éxodo. Por aire, los navíos eran literalmente dejados a su suerte ante los bombardeos de la Luftwaffe.

En el primer día fueron evacuados 7669 soldados; el 28, 17823; el 29, 47310; el 30, 53823; y el 31 de mayo, 68000. El número de rescatados superó las expectativas británicas; sin embargo hubo quejas formales del ejército francés al no asistir a los soldados ingleses, franceses y belgas por igual. Por otro lado, Adolf Hitler ordenó no atacar la bolsa de protección con todo el material disponible, limitando la ofensiva a más que unos cuantos operativos de choque. El motivo de su decisión se especula desde su subestimación al operativo hasta una "señal" de buena voluntad de Alemania hacia Gran Bretaña para llegar a la paz.

La tensa espera por la evacuación Pero al primer día de junio, el intenso fuego de las ametralladoras alemanas hizo suspender las actividades de rescate, ordenando el fin de la operación Dinamo para el día siguiente. En la mañana del 2 de junio, los defensores de Dunkerque depusieron sus armas convirtiéndose en prisioneros, pero cumplieron su misión. Fueron rescatados 338872 soldados (215787 británicos y 123095 franceses y belgas); sin embargo se perdieron 68111 combatientes entre muertos, heridos y prisioneros. El material abandonado también fue cuantioso: 2742 cañones, 63879 vehículos y 20548 motocicletas; mientras que la cuarta parte de las embarcaciones y 13 destructores de la marina fueron hundidos.

Cuando los soldados rescatados llegaron a las ciudades cercanas fueron recibidos como héroes, al contrario de lo que ellos pensaban. Muchos regresaron por el oeste a seguir con la defensa de Francia. Otros permanecieron en Inglaterra para su propia defensa ante un posible ataque alemán, buena parte de ellos regresaron a Francia cuatro años después para el desembarco aliado en Normandía. Al fin de cuentas, la operación Dinamo por el rescate de las fuerzas atrapadas en Dunkerque no pudo impedir la derrota aliada en aquella batalla, pero pudo salvar a tal cantidad de hombres, que pudo haber hecho la diferencia al final de la Segunda Guerra Mundial.

martes, 10 de febrero de 2009

La paz es una guerra sin declarar. Una guerra brutal en la que según el bando en el que estás, vas aprendiendo a morir o a matar. Las dos forman parte de un mismo terror y de un mismo dolor. El pacifismo se revela como el mejor medio para ejercer el terror. Detrás de una gran mentira hay una gran verdad. Detrás de una gran mentira hay una gran verdad.

La vida es una eterna contradicción entre el bien y el mal, en la que triunfa la apariencia de ser todo lo que no es. La paz es una decisión del poder. La guerra lo es también. A quién si no, le toca decidir quien está más allá del bien y más allá del mal.

Guerra y paz esconden un rastro de sangre. Su propio rastro de sangre. Cuando se está más allá del bien y el mal es demasiado fácil dejar de pensar en los demás.

¿Cuál oculta más bien, y cuál encierra peor mal? Cuando se está más allá del bien y el mal es demasiado fácil dejar de pensar en los demás.


¿Cómo se entiende lo que no se entiende? Qué hay que entender, si ya todo está claro. Claro quien manda. Claro que nos mandan. Incluso mucho antes de ser conscientes: Todo muy limpio. Todo muy claro.

Claro un sistema, que siempre ha convertido el dolor de los más en el beneficio de los menos. Claro un sistema basado en el odio. Todo muy limpio. Todo muy claro. ¿Qué nos vais a contar esta vez? Si el mal, si el bien, o si todo a la vez.

Nunca ha existido una paz más sangrienta. Ni democracia fascista como ésta. Ni más verdugos convertidos en víctimas. Todo muy limpio. Todo muy claro. Antes jamás fue tan difusa la línea que separa al inocente del culpable. Ni hubo justicia igual de delirante.

Nunca mintieron las palabras como lo hacen ahora.



"La democracia española es la más directa herencia del fascismo, la transición a la democracia: Ejemplo perfecto de fiel continuísmo."

Algo para qué pensar.

lunes, 9 de febrero de 2009

-¿Se acostaría conmigo por 1 millón de dólares?
-¡Claro!
-¿Y por 1 dólar?
-¿Usted quién se cree que soy?
-Señora, lo que es usted ya lo he descubierto; ahora discutimos el precio.

Carta a un imbécil.

sábado, 7 de febrero de 2009

Querido imbécil: No llegarás a comerte las próximas uvas, porque de aquí a un año estarás muerto. Y cuando digo muerto quiero decir muerto de verdad, criando malvas para los restos. No palmarás, te lo comunico, de forma heroica, ni útil, ni siquiera natural. Habrás fallecido estúpidamente, a ciento ochenta y en un cambio rasante, o una curva, susto cuando pongas para ti mismo cara de duro de película y metas gas, intrépido, jaleado por música imaginaria o real, creyéndote el rey del mambo. Lo peor del asunto, discúlpame, no será tu pellejo; que al fin y al cabo - salvo para ti mismo y algún familiar- no valdrá gran cosa al precio a que lo vas a vender. Lo malo es que te llevarás por delante, quizás, a gente que ningún interés tiene en acompañarte en el viaje: amigos incautos, la familia que vaya de vacaciones en el coche opuesto, el peatón, el camionero que trabaja para ganarse la vida. Sería más práctico y más limpio, ya puestos a eso, que acelerases hasta doscientos y te estamparas en bajorrelieve contra una pared, que es un gesto más íntimo y considerado. Pero sé que no lo harás así, por que en lo tuyo no hay voluntad de hacerte pupita. Cuando llegue será de forma imprevista, y aún tendrás tiempo de poner ojos de esto no me puede ocurrir a mi antes de romperte los cuernos y quedarte, como dicen los clásicos, mirando a Triana para los restos.
Llevo varios años viéndote pasar a mi lado por carreteras y autovías,
abonado el carril izquierdo, dándome las luces para que te deje, en el acto, franco el paso. A veces te pegas a un palmo del parachoques trasero, confiando siempre, ante mi posible frenada, en la sólida mecánica de tu coche y en tus proverbiales reflejos y sangre fría. En la intrepidez de tu golpe de vista y en el valor helado, sereno, que tanta admiración despierta a tu alrededor y, en especial, en ti mismo. Guapo. Machote. Que eres un virtuoso.
Mira, voy a confiarte un secreto. Somos tan frágiles que te temblarían las manos si lo supieras. Todo cuanto tenemos, que parece tan sólido y tan valioso y tan definitivo, se va al carajo en un soplo, en un segundo, al menor descuido nuestro y al menor guiño del azar, la vida, la condición humana. Basta un insecto, un virus, un trocito de metal en forma de metralla o bala, una gota de agua o de aceite sobre el asfalto, un estornudo, una cualquiera de esas bromas pesadas con las que el Universo se complace en pasar el rato, y tú y todo lo que tienes, y todo lo que representas, y todo lo que amas, y todo lo que fuiste, lo que eres y lo que podrías haber sido, se va al diablo y desaparece para siempre sin que vuelva nunca jamás. Así nos iremos todos, claro. Pero unos se irán antes que otros. Y a ti, querido, te toca en 1994 la papeleta. Claro que a lo mejor me mato yo antes. O a lo mejor me matas tú. Pero yo sé que eso puede ocurrirme cualquier día en cualquier sitio, porque mi condición es mortal. Mientras que a ti ni siquiera se te ha pasado por la cabeza.
Lamento no poder comunicarte las circunstancias exactas en que efectuarás -afortunadamente- tu último adelantamiento. Ignoro si tu nombre quedará sepultado en las estadísticas de operaciones retorno, puentes o fines de semana, o si merecerás tratamiento individual, tal vez con foto de hierros y retorcidos pies asomando bajo una manta -siempre se pierde un zapato, recuerda, no uses calcetines blancos- en las páginas de un diario o, incluso, con suerte, en un informativo de la tele. Pero las circunstancias de tu óbito me traen al fresco. Como ya sabes que no suelo cortarme en esta página, diré que ni siquiera me importas tú.
Hay quien afirma que toda la vida humana es sagrada, y puede que sea cierto. Pero no resulta menos cierto que ya he visto desaparecer unas cuantas vidas, y que algunas me parecen menos sagradas que otras. En cuanto a la tuya, y me refiero a tu vida personal e intransferible -salvo que creas en la reencarnación-, allá cada cual si quiere pagar tan caro el dudoso placer de cabalgar a caballos de hojalata que devoran a su jinete. Y no vengas con eso del amor al riesgo y el vivir peligrosamente. Conozco a mucha gente que sabe perfectamente, de grado o por fuerza, lo que es riesgo y la vida peligrosa. Gente que sí merecen que derramen lágrimas por ella cuando le pican el billete, en lugar de lamentar la desaparición de fulanos como tú; de tipos incapaces de valorar la vida que poseen y que por eso la malgastan. Qué sabes tú del riesgo, capullo. Y de la muerte. Y de la vida. Que tengas buen viaje. ^-^